domingo, 1 de junio de 2008

Otra suerte de Boat People

La carretera Panamericana va desde Argentina hasta Alaska, sólo se interrumpe en el Darién, así lo aprendí en la escuela y muchísimos años después la situación no ha cambiado. El Darién sigue siendo esa selva impenetrable refugio de guerrillas y paras de Colombia, de indios emberás y de taladores de maderas preciosas, y a no ser que uno sea temerario no hay manera de cruzar o por lo menos no es recomendable.

Ante esta situación se ven confrontado los muchísimos mochileros que año con año, mochila al hombro, van de norte a sur o de sur a norte por las Americas. Jóvenes con espíritu de aventura y tiempo que viajan por un período determinado de sus vidas y como jóvenes que son quieren verlo todo y experimentarlo todo, tratando de estirar el presupuesto para que llegue para todo, aprovechando el tiempo de manera óptima durante los dos o doce mesesque viajan.

Resulta ser un dilema de cómo ir a su próximo destino, el Darién les impone. Claro que podrían tomar un avión y zas! en cuestión de horas estarían donde quieren pero también pueden coger un velero, que además de transportarles les da la aventura de un viaje distinto y les permite visitar una de las cientos de islas de Kuna Yala, sumergirse en aguas prístinas y confirmar la estereotipada imagen del Caribe, islas de arena blanca y palmeras.

Con esto en cuenta gran parte de ellos se embarca en los muchos veleros que de manera permanente u ocasional, hacen la travesía entre Cartagena y Portobelo y viceversa. Como en todo, hay capitanes de capitanes y también barcos de barcos. Los hay cuidadosos y profesionales y los hay también que dan miedo. Algunos lo hacen para tener tripulación gratis y encima ganar dinero y otros para ganarse la vida de forma ocasional o permanente. Los barcos normalmente son el reflejo de su dueño.

Pareciera muy fácil pero resulta que no lo es tanto, así vimos a tres jovencillos abandonar un barco, después de algunos días en alta mar y de haber chocado con un arrecife a la mitad del mar, el capitán no tenía mapas dijeron. Y así se dan prácticas que normalmente serían impensables, hacinar el barco con tanta gente que parece una lata de sardinas o no permitirles usar el baño, sino obligarlos a usar un cubo o bien la borda.

Lo último en esta flotilla es un trimarán de acero gigantesco, fondeado en esta bahía, tiene una de las proas abollada y chorrea óxido por donde se mire, que el barco no inspira para nada, y el capitán menos, pues el barco ha derrapado cada vez que sopla viento de un poco más de 15 nudos y el capitán sin enterarse y son los otros barcos los que o se han movido o lo han movido con sus pequeños auxiliares.

Pues bien, Mystic Wind, que así se llama, hace esta travesía de manera constante. Cuentan los chismes que en una de esas, en el trayecto de Cartagena a San Blas, una distancia de 200 millas y que normalmente toma un par de días y un poquito más, la hizo en 16 días con 13 personas a bordo.

No me puedo imaginar la angustia de los pasajeros de saberse a la mitad del mar, impotentes ante tanta inmensidad y sin poder hacer otra cosa más que ser pacientes y conservar la calma. Dicen que a la semana ya no tenían nada, nada de nada, ni agua, ni comida, ni diesel y así hasta contar el día 16, a la deriva bajo el sol candente, como pobres náufragos, como los haitianos que se embarcan para emigrar a Estados Unidos, sin nada.

Cuentan que cuando llegaron a puerto, finalmente después de 16 días, y se armó la de dios exigiendo su dinero de vuelta por lo menos, por supuesto el capitán tampoco tenía dinero y hubo de llamar a la policía pues la situación se puso peligrosa Sin enbargo el capitán no escarmienta y sigue en el negocio.

Ahora mismo los mochileros embarcan con rumbo a Cartagena, son por lo menos 10, me pregunto si tendrán idea de esta historia, casi podría asegurar que no.

Lo cierto es que estos barcos prestan un servicio muy valioso para los mochileros y que como en todo hay que espabilar para escoger un el capitán apropiado, pero claro para esto no hay receta.

No hay comentarios: