domingo, 1 de junio de 2008

A Cada Sitio su Bicho

Quizá para recordarnos de la inmensa biodiversidad de la jungla tropical estos maravillosos y lujuriosos lugares tienen muchos bichos que por ratos se encargan de hacernos la vida miserable.
Por ejemplo, las hormigas de fuego, rojas y pequeñitas que son capaces de comernos vivos y meternos fuego en el cuerpo.

Hay también zancudos que mayormente aparecen al atardecer y que por fortuna se ahuyentan cuando hay brisa, con un buen repelente, con una mosquitera, en fin que el tema es evitarlos a toda costa ya que basta la picadura de uno solo y la mala suerte para contraer dengue o malaria, una de las mayores causantes de muerte en el mundo.

Pero hay un bicho especialmente malvado que encontramos en Río Dulce, el Tábano. En teoría es de temporada aunque dependiendo donde resulta que es constante, para nuestra pura mala suerte.

El tábano parece una mosca de alas aerodinámicas, aunque lo que realmente la distingue (son ellas las que pican) es su tenacidad en la caza. El bicho es un cazador nato y no importa cuan listo uno sea o se crea, el tábano no se amedrenta.

Vuela despacito, localiza a su víctima y ataca, se le puede espantar y con suerte matar, pero si no se logra, atención pues el bicho nos acosará hasta que lo logre no importa la cantidad de veces que falle, es como si fuera una obsesión.

La picadura es extremadamente dolorosa, su especialidad son las articulaciones que se inflaman y se tiene la sensación que nunca más se podrá mover el dedo, el pie, el brazo o la mano y ojo porque la inflamación puede durar más de un día.

Para este pérfido animal no hay repelente, humo o dios que lo ahuyente y sólo la brisa ayuda a disminuirlo.

De paso por Guanaja !sorpresa! acá hay otro bicho casi tan malvado, con el agravante que no se ve. El Jején.

Para el jején de Guanaja no hay hora, día o noche y no hay distancia, quién diría que a 100 o más metros de la costa sería posible recibir su visita, pues bien si. No por nada la mayor parte de la isla está deshabitada.

La única pausa es cuando sopla fuerte viento, de lo contrario es casi imposible terminar el día sin 10-20 picaduras. Adiós escotes o pantaloncitos cortos, lo que manda son calcetines, pantalones y camisas de manga larga que protejan lo más que se pueda, Además es necesario usar fuertes repelentes, para luego saber que o nos mata el jején o nos mata el repelente.

En fin, que cada sitio con su bicho y todos los sitios tienen más de algún bicho y cuando se llega a uno que no tiene o son tan pocos que no se sienten parece como si algo falta para que la visita sea completa.

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