viernes, 8 de agosto de 2008

Limpieza en la Bahìa

La Bahía de Cartagena tiene un alto grado de contaminaciòn, tanto asì que dos semanas después de arrivar, el barco puede tener una costra de caracoles de varios centìmetros de de grosor. La orilla es tambièn sucia pero esto debido a que las personas que caminan por sus alrededores botan sin ningún pudor plásticos, papeles, cristales en fin cualquier cosa que quieran desechar. Hay papeleras a todo lo largo de la orilla pero aun asì la gente bota y bota donde sea.

El 7 de agosto el Club Naùtico organizò una jornada para limpiar la bahìa, bueno esto es mucho decir, pues ùnicamente comprendía la vecindad del Club, del muelle turìstico hasta el fuerte del Pastelillo.

Los participantes se dieron cita desde las 8 de la mañana y el club sirvió un copioso desayuno que uno se pregunta cómo fue posible luego levantarse de la mesa para comer

La participación fue alta, participò muchìsima gente, lamentablemente la gente del barrio de Manga fue poca, lo cual resulta extraño, pero resulta que su enemistad con la propietaria del Club es más fuerte que el bienestar comùn.

Se recogieron muchìsimos desechos, plasticos, cristales, papeles, envases de todos tipos. Al final de la jornada hubo una premiaciòn para el grupo que màs recogiò y la fiesta continuò durante toda la tarde. Acá un poco de màs fotos:















miércoles, 30 de julio de 2008

El Rescate


Nuestro anexo es de madera y epoxy, hecho por Paul, se dobla para viajar y es fantástico para remar y también para velear. Por supuesto es lento y se ve muy humilde frente a estos anexos con motor y timón y tal. La diferencia es que nuestro barquito nunca nos deja botados. A veces es más lento porque la mar es muy dura o tenemos pereza, pero que llegamos, llegamos.
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Conocimos a Dave y Rene exactamente rescatándolos, ellos tienen un yate de motor de lujo y el anexo también es de lujo. sin embargo estando en Cambombia, el motor les fallo y apenas tenían un remo. Estaban bastante lejos de la orilla sin que se les viera hacer ningún progreso casi a la deriva. Paul fue a atoarlos con nuestro barquito de remos, por supuesto al acercarse primero les preguntó "están remando por ejercicio o necesitan ayuda" la respuesta fue obvia. En las fotos se puede apreciar parte del rescate.

Que paradoja!!!!

jueves, 5 de junio de 2008

Ambición desmedida

Se supone que con la edad entra la sensatez, sino por otra cosa que por la experiencia de vida que nos hace aprender. Sin embargo, esta no es ley univeral, hay quienes no responden a esta suposición o quizás es que se creen más listos que nadie.


Esto me parece fue lo que pensaron Germán y Susan sesentones, el colombiano y ella americana, que vivían más que plácidamente en San Blas, a bordo de Sirena un barco de 40 pies muy bien equipado en lo que a comodidades se refiere. Por lo menos del exterior se veían muy contentos y desahogados.


Los conocimos en el año 2000 y cada vez que nos encontramos la amistad fue creciendo. La última vez fue en 2005, esta vez tenían dos barcos, Sirena y Footloose el nuevo de 60 y pico de pies, con todas las amenidades posibles y aun más. Uno no puede más que preguntarse sobre el cambio de fortuna, sin ninguna malicia pero sí con curiosidad. La explicación fue sencilla: Sirena estaba vendida y Germán había vendido su negocio en Bogotá, con esto resolvimos la duda.


En una de las tantas cenas que hicimos juntos, nos invitaron a llevar a Sirena a Florida a su nuevo dueño. Susan sería la capitana, Paul el ingeniero de mantenimiento y yo la cocinera. La justificación fue que Germán no tenía visa para entrar a Estados Unidos. La paga era atractiva y la ocasión interesante para conocer otro barco, otro capitán y otra experiencia, así que sin pensarlo mucho dijimos que si.


Por azares del destino y por muchas otras razones (Sirena no tenía todo el equipo para navegar de manera segura) pero especialmente porque los nortes habían empezado a soplar demasiado fuerte y seguido decidimos renunciar a la empresa.


Así un buen día cada uno levó su ancla y enfiló en dirección opuesta y eso fue lo último que supimos de ellos.


Cual no sería nuestra sorpesa cuando al llegar a Panamá nos enteramos que ambos estan presos en Estados Unidos por tráfico de drogas, cocaina para mayor inri.

Reflexionando al respecto me puedo explicar muchísimos detalles que en su momento pasamos por alto. Pero lo que más nos impresionó fue que nos salvamos por los pelos de una experiencia que pudo tener consecuencias muy desagradables y cambiarnos la vida, para mal por supuesto y todo en aras de la amistad. Pero consideraciones aparte, no puedo entender como dos personas maduras y con la vida resuelta sucumbieron al canto de Sirena de una empresa que tarde o temprano termina dramáticamente. Tiene que ser la ambición desmedida que obnubila el raciocinio.

martes, 3 de junio de 2008

Los Zopilotes de Portobelo

Parecen monjas de esas que llevan hábito negro y que cuando sopla el viento este se agita como alistando las alas para salir volando. Personalmente, siento por esta ave rapaz una repulsión difícil de explicar, los asocio a vertederos de basura, a sucio, a la miseria humana.

Pues bien, en Portobelo viven alegremente en comunión con la comunidad, se les puede encontrar en los sitios más importantes del pueblo, en la Aduana, en el parque, en las torres de la basílica del Cristo Negro o en el fuerte de San Jerónimo, por todos sitios, forman parte del paisaje.

Llevamos acá ya algún rato y no logro acostumbrarme a su presencia, tanto que cruzo la calle o me doy la media vuelta para evitarlos. Me da terror que perciban mi asco y por hacerme la puñeta aterricen en mi cabeza y muera del puritito susto y lo peor de manera poco digna.

Después de un día de fiesta se les puede ver en el parque dándose un tremendo festín sin ningún pudor y sin que nadie se inmute por su presencia. Y pensar que hubo un tiempo en que Portobelo fue de las ciudades más ricas del nuevo mundo, por donde pasaba el oro que se exportaba a España además de un centro de comercio muy importante.

¿Y los Portobeleños? pues la verdad nada, tiran alegremente la basura donde sea, en los ríos, en la calle, por las ventanas, en el mar, no parece existir la más mínima consciencia del entorno, de este entorno que es suyo y que es tan precioso y tan único, selva tropical casi vírgen y una bahía hermosísima que hace honor a su nombre. Me da verguenza ajena cuando por las mañanas veo pasar las bolsas de basura flotando en dirección a alta mar.

El otro día y para terminar el tema, un hombre muy simpático me contó que había preparado zopilote, acá le llaman gallinacea, para la comida del domingo, que había quedado tiernito y crujiente y que sus invitados no terminaban de alabar el delicioso plato. Primero me sentí muy agradecida de no haber estado invitada y luego no pude evitar que se me revolvieran las tripas.

La Bandera

Cuando llegamos a Porvenir, el puerto de entrada a Kuna Yala, me llamó muchísimo la atención un barco español con la bandera de España en la popa, tal y como corresponde, y otra en la cruz donde se coloca la bandera de cortesía, también de España, pero ¡horror! con una cruz gamada en el centro. Me quedé pasmada e instantáneamente detesté al capitán.

Cuando hicimos el trámite en la Capitanía del puerto, no podía quitarle los ojos de encima al tipo este y con muchísima pena tengo que decir que no me atreví a gritarle "facha" que era lo menos que podía decirle.

Por la tarde de paseo por la isla, nuevamente más de lo mismo, sólo que ahora fue una lancha perteneciente al gobierno de Kuna Yala también con la bandera y la cruz gamada. Bueno me dije, pero esto qué es, no logro entender. Pero esta vez si que estaba dispuesta actuar, buscaría al dueño de la lancha y le explicaría que la cruz gamada es el símbolo par excelence del racismo y que tendría que borrarla y que.....en fín todo lo que planee decirle, pero al final nuevamente me quedé sólo con la intención, eso si le tomé una foto.

Unos días más tarde fuimos al Cayo Holandes del este y nuevamente la famosa banderita, sólo que esta vez en un barco inglés, Stormbird, cuyos dueños conocíamos y que no se me hacían para nada fachas, como no lograba entender, rapidamente les llamé ignorantes, aunque ya la cuestión se me estaba volviendo un gran misterio por resolver.

En ese estado me encontraba cuando llegaron unos alemanes para darnos la bienvenida y por supuesto en tono bajito y de conspiración les toqué el tema, "se han dado cuenta, la banderita del barco inglés" el apelativo fachas tampoco faltó entre otros. Por supuesto que los alemanes al instante se partieron la risa de mi y me hicieron saber que esta es la bandera de Kuna Yala. Por una vez agradecí el haber sido corta de carácter.

Pero bueno, entonces, ¿no pasa nada? pienso que sí, pienso que es una pena que el gobierno panameño no se haya enterado, o en su caso no les haya alertado del significado de los símbolos y en este caso el de la cruz, pues estoy casi segura que la adopción de la bandera por parte de los Kunas no tiene segundas intenciones. Y cómo así que entre los navegantes que han vivido acá por tantos años reine la indiferencia y permitan que esta ignorancia persista.

Y así algunos lo toman a broma y otros como a mi nos da una pena profunda que el oro sobre sangre con el símbolo del racismo ondee libre al viento en esta tierra.

NDA. Semanas más tarde me entero que esta bandera data de 1928 y se le llama la bandera de Revolución. Aun asi creo que el comentario es válido.

domingo, 1 de junio de 2008

Otra suerte de Boat People

La carretera Panamericana va desde Argentina hasta Alaska, sólo se interrumpe en el Darién, así lo aprendí en la escuela y muchísimos años después la situación no ha cambiado. El Darién sigue siendo esa selva impenetrable refugio de guerrillas y paras de Colombia, de indios emberás y de taladores de maderas preciosas, y a no ser que uno sea temerario no hay manera de cruzar o por lo menos no es recomendable.

Ante esta situación se ven confrontado los muchísimos mochileros que año con año, mochila al hombro, van de norte a sur o de sur a norte por las Americas. Jóvenes con espíritu de aventura y tiempo que viajan por un período determinado de sus vidas y como jóvenes que son quieren verlo todo y experimentarlo todo, tratando de estirar el presupuesto para que llegue para todo, aprovechando el tiempo de manera óptima durante los dos o doce mesesque viajan.

Resulta ser un dilema de cómo ir a su próximo destino, el Darién les impone. Claro que podrían tomar un avión y zas! en cuestión de horas estarían donde quieren pero también pueden coger un velero, que además de transportarles les da la aventura de un viaje distinto y les permite visitar una de las cientos de islas de Kuna Yala, sumergirse en aguas prístinas y confirmar la estereotipada imagen del Caribe, islas de arena blanca y palmeras.

Con esto en cuenta gran parte de ellos se embarca en los muchos veleros que de manera permanente u ocasional, hacen la travesía entre Cartagena y Portobelo y viceversa. Como en todo, hay capitanes de capitanes y también barcos de barcos. Los hay cuidadosos y profesionales y los hay también que dan miedo. Algunos lo hacen para tener tripulación gratis y encima ganar dinero y otros para ganarse la vida de forma ocasional o permanente. Los barcos normalmente son el reflejo de su dueño.

Pareciera muy fácil pero resulta que no lo es tanto, así vimos a tres jovencillos abandonar un barco, después de algunos días en alta mar y de haber chocado con un arrecife a la mitad del mar, el capitán no tenía mapas dijeron. Y así se dan prácticas que normalmente serían impensables, hacinar el barco con tanta gente que parece una lata de sardinas o no permitirles usar el baño, sino obligarlos a usar un cubo o bien la borda.

Lo último en esta flotilla es un trimarán de acero gigantesco, fondeado en esta bahía, tiene una de las proas abollada y chorrea óxido por donde se mire, que el barco no inspira para nada, y el capitán menos, pues el barco ha derrapado cada vez que sopla viento de un poco más de 15 nudos y el capitán sin enterarse y son los otros barcos los que o se han movido o lo han movido con sus pequeños auxiliares.

Pues bien, Mystic Wind, que así se llama, hace esta travesía de manera constante. Cuentan los chismes que en una de esas, en el trayecto de Cartagena a San Blas, una distancia de 200 millas y que normalmente toma un par de días y un poquito más, la hizo en 16 días con 13 personas a bordo.

No me puedo imaginar la angustia de los pasajeros de saberse a la mitad del mar, impotentes ante tanta inmensidad y sin poder hacer otra cosa más que ser pacientes y conservar la calma. Dicen que a la semana ya no tenían nada, nada de nada, ni agua, ni comida, ni diesel y así hasta contar el día 16, a la deriva bajo el sol candente, como pobres náufragos, como los haitianos que se embarcan para emigrar a Estados Unidos, sin nada.

Cuentan que cuando llegaron a puerto, finalmente después de 16 días, y se armó la de dios exigiendo su dinero de vuelta por lo menos, por supuesto el capitán tampoco tenía dinero y hubo de llamar a la policía pues la situación se puso peligrosa Sin enbargo el capitán no escarmienta y sigue en el negocio.

Ahora mismo los mochileros embarcan con rumbo a Cartagena, son por lo menos 10, me pregunto si tendrán idea de esta historia, casi podría asegurar que no.

Lo cierto es que estos barcos prestan un servicio muy valioso para los mochileros y que como en todo hay que espabilar para escoger un el capitán apropiado, pero claro para esto no hay receta.

A Cada Sitio su Bicho

Quizá para recordarnos de la inmensa biodiversidad de la jungla tropical estos maravillosos y lujuriosos lugares tienen muchos bichos que por ratos se encargan de hacernos la vida miserable.
Por ejemplo, las hormigas de fuego, rojas y pequeñitas que son capaces de comernos vivos y meternos fuego en el cuerpo.

Hay también zancudos que mayormente aparecen al atardecer y que por fortuna se ahuyentan cuando hay brisa, con un buen repelente, con una mosquitera, en fin que el tema es evitarlos a toda costa ya que basta la picadura de uno solo y la mala suerte para contraer dengue o malaria, una de las mayores causantes de muerte en el mundo.

Pero hay un bicho especialmente malvado que encontramos en Río Dulce, el Tábano. En teoría es de temporada aunque dependiendo donde resulta que es constante, para nuestra pura mala suerte.

El tábano parece una mosca de alas aerodinámicas, aunque lo que realmente la distingue (son ellas las que pican) es su tenacidad en la caza. El bicho es un cazador nato y no importa cuan listo uno sea o se crea, el tábano no se amedrenta.

Vuela despacito, localiza a su víctima y ataca, se le puede espantar y con suerte matar, pero si no se logra, atención pues el bicho nos acosará hasta que lo logre no importa la cantidad de veces que falle, es como si fuera una obsesión.

La picadura es extremadamente dolorosa, su especialidad son las articulaciones que se inflaman y se tiene la sensación que nunca más se podrá mover el dedo, el pie, el brazo o la mano y ojo porque la inflamación puede durar más de un día.

Para este pérfido animal no hay repelente, humo o dios que lo ahuyente y sólo la brisa ayuda a disminuirlo.

De paso por Guanaja !sorpresa! acá hay otro bicho casi tan malvado, con el agravante que no se ve. El Jején.

Para el jején de Guanaja no hay hora, día o noche y no hay distancia, quién diría que a 100 o más metros de la costa sería posible recibir su visita, pues bien si. No por nada la mayor parte de la isla está deshabitada.

La única pausa es cuando sopla fuerte viento, de lo contrario es casi imposible terminar el día sin 10-20 picaduras. Adiós escotes o pantaloncitos cortos, lo que manda son calcetines, pantalones y camisas de manga larga que protejan lo más que se pueda, Además es necesario usar fuertes repelentes, para luego saber que o nos mata el jején o nos mata el repelente.

En fin, que cada sitio con su bicho y todos los sitios tienen más de algún bicho y cuando se llega a uno que no tiene o son tan pocos que no se sienten parece como si algo falta para que la visita sea completa.

jueves, 20 de marzo de 2008

El Alisio

Dicen que el viento puede enloquecer a las mujeres....

Alisio...qué bello nombre para este viento que facilita la navegación y
atenúa la dureza del clima pero que además cansa.

"Le vent c'est fatigant" me dijo esta chica, cuando le comenté qué hermoso
lugar para construir una casa, especialmente por la brisa. Qué exagerada,
pensé, qué cáustica, cómo no apreciar la fresca brisa que ahuyenta el calor y
los mosquitos y nos permite echar siestas placenteras.

Al cabo del tiempo y de visita en Providencia, Isla, no pude más que recordar
la frase y muy a mi pesar estar totalmente de acuerdo.

Estuvimos durante dos semanas y un poco más y no hubo un minuto del día en que
el Alisio nos diera un respiro, ululando todo el tiempo como un lamento que
no permite concentrarnos, irrumpiendo nuestra calma, incansable, sin
pausa, !qué agobiante! !qué cansón!

Con razón dicen que el viento puede enloquecer a las mujeres....

lunes, 17 de marzo de 2008

TIEMPO DE FERIA

Es tiempo de feria y ni los mismos habitantes del pueblo tienen idea cual es la ocasión, el día del santo patrón desde luego que no, quizás sea un invento de los propios feriantes....

Y así un día cualquiera aparecieron camiones y pickups atestados de gente y de cosas y se instalaron debajo del puente y empezaron a descargar y los feriantes, que van de pueblo en pueblo durante todo el año, empezaron a trabajar. Lo primero sus campamentos, toldos de plástico que cubren colchones, cocinas y todo lo que les pertenece, hacinados bajo el mismo techo conviven, madres, padres, familias y trabajadores. Luego la champa donde instalarán el negocio. Parecen hormigas, unos acarrean agua del Río, otros martillo en mano sobre escaleras hechizas piden clavos, otros instalan la electricidad, todos ocupados trabajan sin cesar, una semana tardan para levantar lo que será el campo de la feria. Y la basura empieza a acumularse.

Hay de todo para todos los gustos: norias y carrouseles para los más chicos,carritos locos y zapato para los otros. Además lotería, tiro al blanco, pesca, boliches, argollas, futbolines, no falta de nada. Y para comer, dos enormes fábricas de dulces típicos que elaboran sus productos en grandes perolas que despiden el intenso aroma del azúcar, mangos locos, elotes asados, algodón de azúcar de todos colores, pizza en porciones, tortillas con lo que quieras, frutas y batidos.

También hay restaurantes, uno tan grande que tiene 6 o 7 televisores de última generación, pista de baile y hasta discoteca, también los hay chicos, pegados unos con otros ofreciendo casi el mismo menú solo distinguiéndose por el color de las sillas plásticas y la musica, que claro esta ponen uno más fuerte que el otro, quizás lo mas conveniente sería ser sordo.

Y las ventas! Que hay de todo....zapatos y ropa de verano, recuerdos de otras regiones, juguetes para los niños y bisuterìa de última moda para las chicas y por supuesto CD's y DVD's.

Y se llega el día y la feria comienza y el público aparece. Al principio tímidamente, conforme pasan los días la multitud va creciendo y llega el momento que no se puede pasar de tanta gente.

A las mañanas los mirones y curiosos, a la tarde, cuando el sol ya no calienta tanto, es el apogeo de la feria, hordas de gente, mirando y tocándolo todo, comprando poco eso si. Y ya tarde a la noche, las discoteca y el karaoke.

El público es variopinto, los chicos del orfanato vigilados por los voluntarios, familias con niños chicos en los juegos, jóvenes en los futbolines, grupos de amigas riéndose y bromeando y probándose de todo, hombres solos bebiendo cerveza, enamorados paseándose abrazados, besándose y deseándose, putas buscando clientes, visitantes de otros pueblos que vienen de compras y los que no tienen nada que vienen solo a ver.

La actividad dura 24 horas es como una ciudad que nunca se detiene. A la mañana siguiente los feriantes legañudos hacen sus abluciones e instalan nuevamente el chiringuito, los borrachos inconscientes duermen la mona tirados en la calle y todo vuelve a empezar. Y así día tras día y la basura se amontona y va creciendo y la feria se transforma en un basurero gigante y pestilente.

Treinta días duró la feria en honor a nadie y trajo alegría a la gente. Y los feriantes empacan y se marchan, pensando que no fue la mejor feria que quizá en el próximo pueblo todo vaya mejor.

Y queda lo que fue el campo de la feria, desierto, con el cementerio de basura esperando a por la lluvia que ojala limpie todo.