Dicen que el viento puede enloquecer a las mujeres....
Alisio...qué bello nombre para este viento que facilita la navegación y
atenúa la dureza del clima pero que además cansa.
"Le vent c'est fatigant" me dijo esta chica, cuando le comenté qué hermoso
lugar para construir una casa, especialmente por la brisa. Qué exagerada,
pensé, qué cáustica, cómo no apreciar la fresca brisa que ahuyenta el calor y
los mosquitos y nos permite echar siestas placenteras.
Al cabo del tiempo y de visita en Providencia, Isla, no pude más que recordar
la frase y muy a mi pesar estar totalmente de acuerdo.
Estuvimos durante dos semanas y un poco más y no hubo un minuto del día en que
el Alisio nos diera un respiro, ululando todo el tiempo como un lamento que
no permite concentrarnos, irrumpiendo nuestra calma, incansable, sin
pausa, !qué agobiante! !qué cansón!
Con razón dicen que el viento puede enloquecer a las mujeres....
jueves, 20 de marzo de 2008
lunes, 17 de marzo de 2008
TIEMPO DE FERIA
Es tiempo de feria y ni los mismos habitantes del pueblo tienen idea cual es la ocasión, el día del santo patrón desde luego que no, quizás sea un invento de los propios feriantes....
Y así un día cualquiera aparecieron camiones y pickups atestados de gente y de cosas y se instalaron debajo del puente y empezaron a descargar y los feriantes, que van de pueblo en pueblo durante todo el año, empezaron a trabajar. Lo primero sus campamentos, toldos de plástico que cubren colchones, cocinas y todo lo que les pertenece, hacinados bajo el mismo techo conviven, madres, padres, familias y trabajadores. Luego la champa donde instalarán el negocio. Parecen hormigas, unos acarrean agua del Río, otros martillo en mano sobre escaleras hechizas piden clavos, otros instalan la electricidad, todos ocupados trabajan sin cesar, una semana tardan para levantar lo que será el campo de la feria. Y la basura empieza a acumularse.
Hay de todo para todos los gustos: norias y carrouseles para los más chicos,carritos locos y zapato para los otros. Además lotería, tiro al blanco, pesca, boliches, argollas, futbolines, no falta de nada. Y para comer, dos enormes fábricas de dulces típicos que elaboran sus productos en grandes perolas que despiden el intenso aroma del azúcar, mangos locos, elotes asados, algodón de azúcar de todos colores, pizza en porciones, tortillas con lo que quieras, frutas y batidos.
También hay restaurantes, uno tan grande que tiene 6 o 7 televisores de última generación, pista de baile y hasta discoteca, también los hay chicos, pegados unos con otros ofreciendo casi el mismo menú solo distinguiéndose por el color de las sillas plásticas y la musica, que claro esta ponen uno más fuerte que el otro, quizás lo mas conveniente sería ser sordo.
Y las ventas! Que hay de todo....zapatos y ropa de verano, recuerdos de otras regiones, juguetes para los niños y bisuterìa de última moda para las chicas y por supuesto CD's y DVD's.
Y se llega el día y la feria comienza y el público aparece. Al principio tímidamente, conforme pasan los días la multitud va creciendo y llega el momento que no se puede pasar de tanta gente.
A las mañanas los mirones y curiosos, a la tarde, cuando el sol ya no calienta tanto, es el apogeo de la feria, hordas de gente, mirando y tocándolo todo, comprando poco eso si. Y ya tarde a la noche, las discoteca y el karaoke.
El público es variopinto, los chicos del orfanato vigilados por los voluntarios, familias con niños chicos en los juegos, jóvenes en los futbolines, grupos de amigas riéndose y bromeando y probándose de todo, hombres solos bebiendo cerveza, enamorados paseándose abrazados, besándose y deseándose, putas buscando clientes, visitantes de otros pueblos que vienen de compras y los que no tienen nada que vienen solo a ver.
La actividad dura 24 horas es como una ciudad que nunca se detiene. A la mañana siguiente los feriantes legañudos hacen sus abluciones e instalan nuevamente el chiringuito, los borrachos inconscientes duermen la mona tirados en la calle y todo vuelve a empezar. Y así día tras día y la basura se amontona y va creciendo y la feria se transforma en un basurero gigante y pestilente.
Treinta días duró la feria en honor a nadie y trajo alegría a la gente. Y los feriantes empacan y se marchan, pensando que no fue la mejor feria que quizá en el próximo pueblo todo vaya mejor.
Y queda lo que fue el campo de la feria, desierto, con el cementerio de basura esperando a por la lluvia que ojala limpie todo.
Y así un día cualquiera aparecieron camiones y pickups atestados de gente y de cosas y se instalaron debajo del puente y empezaron a descargar y los feriantes, que van de pueblo en pueblo durante todo el año, empezaron a trabajar. Lo primero sus campamentos, toldos de plástico que cubren colchones, cocinas y todo lo que les pertenece, hacinados bajo el mismo techo conviven, madres, padres, familias y trabajadores. Luego la champa donde instalarán el negocio. Parecen hormigas, unos acarrean agua del Río, otros martillo en mano sobre escaleras hechizas piden clavos, otros instalan la electricidad, todos ocupados trabajan sin cesar, una semana tardan para levantar lo que será el campo de la feria. Y la basura empieza a acumularse.
Hay de todo para todos los gustos: norias y carrouseles para los más chicos,carritos locos y zapato para los otros. Además lotería, tiro al blanco, pesca, boliches, argollas, futbolines, no falta de nada. Y para comer, dos enormes fábricas de dulces típicos que elaboran sus productos en grandes perolas que despiden el intenso aroma del azúcar, mangos locos, elotes asados, algodón de azúcar de todos colores, pizza en porciones, tortillas con lo que quieras, frutas y batidos.
También hay restaurantes, uno tan grande que tiene 6 o 7 televisores de última generación, pista de baile y hasta discoteca, también los hay chicos, pegados unos con otros ofreciendo casi el mismo menú solo distinguiéndose por el color de las sillas plásticas y la musica, que claro esta ponen uno más fuerte que el otro, quizás lo mas conveniente sería ser sordo.
Y las ventas! Que hay de todo....zapatos y ropa de verano, recuerdos de otras regiones, juguetes para los niños y bisuterìa de última moda para las chicas y por supuesto CD's y DVD's.
Y se llega el día y la feria comienza y el público aparece. Al principio tímidamente, conforme pasan los días la multitud va creciendo y llega el momento que no se puede pasar de tanta gente.
A las mañanas los mirones y curiosos, a la tarde, cuando el sol ya no calienta tanto, es el apogeo de la feria, hordas de gente, mirando y tocándolo todo, comprando poco eso si. Y ya tarde a la noche, las discoteca y el karaoke.
El público es variopinto, los chicos del orfanato vigilados por los voluntarios, familias con niños chicos en los juegos, jóvenes en los futbolines, grupos de amigas riéndose y bromeando y probándose de todo, hombres solos bebiendo cerveza, enamorados paseándose abrazados, besándose y deseándose, putas buscando clientes, visitantes de otros pueblos que vienen de compras y los que no tienen nada que vienen solo a ver.
La actividad dura 24 horas es como una ciudad que nunca se detiene. A la mañana siguiente los feriantes legañudos hacen sus abluciones e instalan nuevamente el chiringuito, los borrachos inconscientes duermen la mona tirados en la calle y todo vuelve a empezar. Y así día tras día y la basura se amontona y va creciendo y la feria se transforma en un basurero gigante y pestilente.
Treinta días duró la feria en honor a nadie y trajo alegría a la gente. Y los feriantes empacan y se marchan, pensando que no fue la mejor feria que quizá en el próximo pueblo todo vaya mejor.
Y queda lo que fue el campo de la feria, desierto, con el cementerio de basura esperando a por la lluvia que ojala limpie todo.
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